En días especiales en trazados exigentes aparecen los mejores y en el Gran Premio de Qatar, los tres mejores pilotos de la actualidad sobresalieron y brillaron con luz propia. Lewis Hamilton se hace con su victoria 102, la séptima del año y se coloca a 8 puntos de Max Verstappen, que remontó como una furia desde el séptimo lugar y pudo llevarse la vuelta rápida.
El tercero, por supuesto, es Fernando Alonso, que tras una salida magistral y una carrera a cuchillo, arriesgándolo todo en cada curva, por encima de lo posible con un modesto Alpine, que tiene unos 35CV menos que Mercedes o Red Bull, terminó tercero, sosteniendo la posición ante un rocoso Checo Pérez, en una actuación que ya queda en la historia.
Es el podio 98º para el asturiano, 7 años y tres meses después del haberlo conseguido en el GP de Hungría 2014, con Ferrari. El tercero que más se ha hecho esperar en la historia, después del de Raikkonen (8 años y 11 meses) o Mario Andretti (8 años y 18 días). Magia pura para alguien que nunca se fue, pero que este domingo ha vuelto al cuadro de honor de la F1.
Alonso irradiaba felicidad tras bajarse del podio. "Esto, este año era fundamental para el Plan. Volver al podio y hacer esta transición para 2022. He vuelto para luchar de nuevo para ser campeón del mundo y en 2022 se abre una ventana de competitividad para poder lo hacer, por ese reset que habrá (con el nuevo chasis y el cambio de normas). Gracias a todos los que estuvieron todos estos años al lado, desde el último podio, empujando. Es para ellos", declaraba el asturiano en DAZN F1.


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